Santiago 4, 1-10 Salmo 54 Marcos 9, 30-37
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1) Esperar
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La humildad frente a la ambición
¿De dónde provienen las luchas y
las querellas que hay entre ustedes?
¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros?
Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean,
matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la
guerra.
Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no
reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.
¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose
amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo
del mundo se hace enemigo de Dios.
No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos.
Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la
Escritura que dice: Dios resiste a los
soberbios y da su gracia a los humildes.
Sométanse a Dios; resistan al demonio,
y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes.
Que los pecadores purifiquen sus
manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su
miseria con dolor y con lágrimas.
Que la alegría de ustedes se
transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.
Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.
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2) Reconocer– Reconocer-se
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¿De dónde provienen las luchas y
las querellas que hay entre vos?
¿No es precisamente de las pasiones que combaten en tus mismos miembros?
Vos ambicionas, y si no consigues lo que deseas,
matas; envidias, y al no alcanzar lo que pretendes, combates y
haces
la guerra.
Vos no tienes, porque no pides. O
bien, pides y
no recibes,
porque pides mal,
con el único fin de satisfacer tus pasiones.
¡Corazones adúlteros! ¿No sabes acaso que haciéndote
amigos del mundo te haces
enemigos de Dios? Porque si quieres ser
amigo del mundo te haces enemigo
de Dios.
No pienses
que la Escritura afirma en vano: “El
alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos”. Pero él te da una gracia
más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: “Dios resiste a los soberbios y da su
gracia a los humildes”.
Sométete
a Dios; resiste
al demonio, y él se alejará de vos. Acércate a Dios y él se acercará a vos.
Tú que eres pecador
purifica tus manos; que te santifiques porque tienes
el corazón dividido. Reconoce tu miseria con dolor y con lágrimas.
Que tu
alegría se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.
Humíllate
delante del Señor, y él te exaltará.
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3) Masticar - Alimentarse
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“[…] Humíllense
delante del Señor”
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4)Interrogarse - Traspasar
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¿Reconozco
la sabiduría de las personas que me rodean?
¿Reconozco
y agradezco la oportunidad cotidiana de meditar la Palabra de Aquél que es
más grande que Salomón?
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Comentario
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LA HUMILDAD
La grandeza de María proviene justamente de su
humildad. Y era humilde porque pertenecía a Dios por completo, estaba en
disponibilidad para lo que Él quisiera pedirle.
Ella, que estaba colmada de gracias, siguió siendo la esclava del Señor. Se mantuvo con
firmeza junto a la cruz de su Hijo, y ni siquiera viéndolo morir dejó de
confiar en Dios.
Pidámosle a la
Virgen que nos ayude a ser como ella, a realizar con humildad y sin
vanagloria el trabajo que se nos ha asignado, y que llevemos a los
demás a Jesús con el mismo espíritu con que ella lo llevó en su seno.
Hay que cuidarse del orgullo, porque el orgullo
envilece cualquier cosa.
«Dios no va a preguntarle a aquella hermana
cuántos libros ha leído, cuántos milagros ha realizado; lo que le preguntará es si ha hecho de lo suyo lo mejor
por amor del mismo Dios.
"Hice lo mío
de la mejor forma". Aunque aquello que he podido hacer, no sea más que un fracaso,
eso deberá ser lo mejor que hemos podido y sabido hacer; debe tener nuestro
máximo empeño.
Ningún fracaso los desanimará, mientras tengan clara
conciencia de haber hecho aquello que estaba a su alcance. Hablando
humanamente, si una hermano tuviera un fracaso en su tarea, procuremos
atribuirlo a cualquier factor de debilidad humana, que no fue inteligente, o
no supo hacer mejor las cosas, etc. A pesar de todo, a los ojos de Dios no ha
fallado si ha hecho todo lo que era capaz de hacer. Y el debiera sentirse,
pese a todo, colaborador suya.
Nunca debemos creernos indispensables Dios tiene sus
caminos y sus maneras... Él puede permitir que todo marche al
revés aun en manos del hermano más dotado. Dios no mira más que su amor. Bien
ustedes pueden trabajar hasta el agotamiento, incluso matarse trabajando,
pero si su trabajo no está tejido por el amor resulta inútil. ¡Dios no tiene
ninguna necesidad de sus obras!
Si todo lo he recibido, ¿qué mérito nos cabe? Si
estamos bien convencidos de esto, nunca alzaremos altaneramente la cabeza.
Madre Teresa de Calcuta
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Referencia
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Música para meditar
martes, 25 de febrero de 2014
Martes VII Semana
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