Música para meditar

martes, 25 de febrero de 2014

Martes VII Semana


Santiago 4, 1-10   Salmo 54   Marcos 9, 30-37
1) Esperar
La humildad frente a la ambición

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros?

Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra.

Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

¡Corazones adúlteros! ¿No saben acaso que haciéndose amigos del mundo se hacen enemigos de Dios? Porque el que quiere ser amigo del mundo se hace enemigo de Dios.

No piensen que la Escritura afirma en vano: El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos. Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes.

Sométanse a Dios; resistan al demonio, y él se alejará de ustedes. Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes.

Que los pecadores purifiquen sus manos; que se santifiquen los que tienen el corazón dividido. Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas.

Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.

Humíllense delante del Señor, y él los exaltará.

2) Reconocer– Reconocer-se
¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre vos? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en tus mismos miembros?

Vos ambicionas, y si no consigues lo que deseas, matas; envidias, y al no alcanzar lo que pretendes, combates y haces la guerra.

Vos no tienes, porque no pides. O bien, pides y no recibes, porque pides mal, con el único fin de satisfacer tus pasiones.

¡Corazones adúlteros! ¿No sabes acaso que haciéndote amigos del mundo te haces enemigos de Dios? Porque si quieres ser amigo del mundo te haces enemigo de Dios.

No pienses que la Escritura afirma en vano: “El alma que Dios puso en nosotros está llena de deseos envidiosos”. Pero él te da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: “Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes”.

Sométete a Dios; resiste al demonio, y él se alejará de vos. Acércate a Dios y él se acercará a vos.

Tú que eres pecador purifica tus manos; que te santifiques porque tienes el corazón dividido. Reconoce tu miseria con dolor y con lágrimas.

Que tu alegría se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza.

Humíllate delante del Señor, y él te exaltará.

3) Masticar - Alimentarse
“[…] Humíllense delante del Señor”

4)Interrogarse - Traspasar
¿Reconozco la sabiduría de las personas que me rodean?
¿Reconozco y agradezco la oportunidad cotidiana de meditar la Palabra de Aquél que es más grande que Salomón?

Comentario
LA HUMILDAD
La grandeza de María proviene justamente de su humildad. Y era humilde porque pertenecía a Dios por completo, estaba en disponibilidad para lo que Él quisiera pedirle.
Ella, que estaba colmada de gracias, siguió siendo la esclava del Señor. Se mantuvo con firmeza junto a la cruz de su Hijo, y ni siquiera viéndolo morir dejó de confiar en Dios.
Pidámosle a la Virgen que nos ayude a ser como ella, a realizar con humildad y sin vanagloria el trabajo que se nos ha asignado, y que llevemos a los demás a Jesús con el mismo espíritu con que ella lo llevó en su seno.
Hay que cuidarse del orgullo, porque el orgullo envilece cualquier cosa.
«Dios no va a preguntarle a aquella hermana cuántos libros ha leído, cuántos milagros ha realizado; lo que le preguntará es si ha hecho de lo suyo lo mejor por amor del mismo Dios.
"Hice lo mío de la mejor forma". Aunque aquello que he podido hacer, no sea más que un fracaso, eso deberá ser lo mejor que hemos podido y sabido hacer; debe tener nuestro máximo empeño.
Ningún fracaso los desanimará, mientras tengan clara conciencia de haber hecho aquello que estaba a su alcance. Hablando humanamente, si una hermano tuviera un fracaso en su tarea, procuremos atribuirlo a cualquier factor de debilidad humana, que no fue inteligente, o no supo hacer mejor las cosas, etc. A pesar de todo, a los ojos de Dios no ha fallado si ha hecho todo lo que era capaz de hacer. Y el debiera sentirse, pese a todo, colaborador suya.
Nunca debemos creernos indispensables Dios tiene sus caminos y sus maneras... Él puede permitir que todo marche al revés aun en manos del hermano más dotado. Dios no mira más que su amor. Bien ustedes pueden trabajar hasta el agotamiento, incluso matarse trabajando, pero si su trabajo no está tejido por el amor resulta inútil. ¡Dios no tiene ninguna necesidad de sus obras!
Si todo lo he recibido, ¿qué mérito nos cabe? Si estamos bien convencidos de esto, nunca alzaremos altaneramente la cabeza.
Madre Teresa de Calcuta

Referencia



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